El Arte de la Guerra

Pido perdón a aquellos que hayan entrado en este WordPress buscando una reseña de la obra escrita hace cientos de años por el general chino Sun Tzu.  Este interesante manual, que inspiró a gobernantes de la talla de Nicolás Maquiavelo o Napoleón Bonaparte, tenía como máxima que  “la mejor victoria es vencer sin combatir”. Un mensaje conciliador e inteligente que va en contra de aquel binomio clásico que ensalzaba la gloria del vencedor y resaltaba la humillación del vencido.

No es posible saber si los monarcas españoles se vieron influidos por las tesis del maestro Tzu, pero lo cierto es que ellos también fueron alejándose de la representación tradicional de la guerra. Esta transformación discursiva es la que ha centrado la primera conferencia del curso El museo del Prado: hitos históricos de sus colecciones, bajo el título La épica de la derrota.

Según Francisco Calvo Serraller, catedrático de Historia del Arte y exdirector del Museo, allá por el siglo XVII, cuando el indestructible Imperio Español empezó a llenarse de grietas, Felipe IV y su valido, el Conde Duque de Olivares, se percataron de que tenían que adoptar un discurso más diplomático. Y lo hicieron, a través de la pintura de Diego de Velázquez.

La rendición de Breda. Fuente: artehistoria.com

La rendición de Breda. Fuente: artehistoria.com

La rendición de Breda, conocida popularmente como Las lanzas, introduce la idea de la magnanimidad del vencedor. En este caso el general de los tercios Ambrosio Spínola abraza al derrotado Justino de Nassau, gobernador de Breda.

Otro salto cualitativo se da con la obra de Los fusilamientos del 3 de mayo, de Francisco de Goya. Calvo Serraller asegura que en ella se conmemora la derrota de la rebelión representada por el pueblo anónimo, que sufre y suplica clemencia con los brazos en cruz.

Los fusilamientos del 3 de mayo. Fuente: museodelprado.es

Los fusilamientos del 3 de mayo. Fuente: museodelprado.es

Pero la metamorfosis más radical, la que goza de plena vigencia en la actualidad, es la de Pablo Picasso. “No hay un solo elemento que se pueda identificar con Guernica o España, lo que demuestra una gran inteligencia moral por parte de Picasso”, señala el catedrático. Este conjunto de mujeres, niños y animales son, según este experto,  una alegoría de la destrucción de la naturaleza.

Guernica. Fuente: museoreinasofia.es

Guernica. Fuente: museoreinasofia.es

Hasta aquí la historia de tres pintores con tres visiones de la guerra. Como has podido comprobar, el  arte siempre ha sido un arma política y el reflejo de la sociedad en la que se crea, por lo que se aprende mucho de él. Si has llegado hasta esta línea es porque te interesa la Historia del Arte. Me complace comunicarte que encontrarás otros posts sobre esta temática hasta finales de marzo.

Mònica Marhuenda @miramiralls

 

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