El desmantelamiento de Calais

Hoy como todos los lunes empieza una nueva semana. Siete días que transcurren entre la rutina y los  momentos de ocio.  Seguramente, la mayoría de la gente en esta Europa civilizada acudirá a sus lugares de trabajo y se limitará a comentar, si no encuentra nada más interesante, que el gobierno francés ha ordenado desmantelar un campo de refugiados al norte del país.

Pero, ¿qué implica esta decisión? ¿Qué pasará con las casi 6.500 personas que vivían en tiendas de plástico esperando cruzar el canal de la Mancha para comenzar una nueva vida  o reunirse con sus familiares? Como ciudadana europea me cuesta entender qué deben sentir en estos momentos, después de haber huido de la guerra cruzando tierras y mares hostiles, para toparse con una Europa que les corta el paso hacia su destino.

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Calais era una jungla. Las condiciones, más que precarias.  Sin embargo, los seres humanos que residen en ella, ya por unas pocas horas, mantenían viva la esperanza de conseguir aquello por lo que tanto habían luchado.  Ahora es el turno de Europa. Tendrá que decidir  si permite seguir su camino hacia Reino Unido a los afganos que ansían reunirse con sus familiares. Si se inclina por retenerlos, esperemos que ofrezca una solución mejor que la de vivir en Centros de Acogida y Orientación en territorio francés.

Este viernes visité la exposición de World Press Photo en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Os invito a que vayáis y observéis las duras realidades que fotoperiodistas de todo el mundo han tenido la valentía de capturar. Estos testimonios muestran a personas que sufren.  Primero padecen los ataques bélicos en sus países de origen y luego las bombas de gas lacrimógeno europeas y los torrentes de agua a presión lanzados por Turquía para alejarlos de sus fronteras.

Lo curioso de esta muestra es que en ella conviven los problemas del tercer y del primer mundo. Frente a la crisis de los refugiados y el terremoto de Nepal pueden verse las consecuencias mortales del abuso sexual en el ejército americano, así como los ataques terroristas  en París .

Sin embargo, nuestras preocupaciones no tienen que impedirnos ver las del resto de la Humanidad. Nosotros también huimos de la guerra, también quisimos reunirnos con nuestros familiares exiliados. Es el momento de hacer memoria y actuar en consecuencia.

Mònica Marhuenda @miramiralls

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